“Toda mi verdad sobre los fakes en internet” por Donibane

Toda la verdad sobre los “fake” en internet
Toda la verdad sobre los “fake” en internet

Empezaré diciendo que yo hago fakes o mejor dicho, lo intento. Creo que empezar este post siendo sincero era de recibo.

Pero, por aclararnos, exactamente, ¿qué es un “fake”?

Últimamente la gente tiene la sensación de que cuando ocurre una catástrofe (natural o creada por los humanos) tendrá que discernir entre lo que es real (que como ya sabemos a veces supera a la ficción) y lo que es ficción de verdad a través de las imágenes y videos que se nos van mostrando.

Son innumerables las veces que hemos visto una fotografía, o un video, incluso oído un audio y al de poco tiempo habernos enterado que todo era un montaje.

Y montaje es la palabra clave en la explicación sobre lo que es un “fake”.

Hablar de “fakes” es hablar de una condición humana, incluso seguramente de nuestra propia naturaleza.

Hacer un “fake” es mentir sobre algo, distorsionar la realidad, para de forma habitualmente grotesca (aunque no siempre) mostrar acontecimientos de la historia más reciente.

Pero no se limita a fotografías y videos. Por ejemplo un gran “fake” fue la conocida adaptación de Orson Welles de “La Guerra de los Mundos” (de H.G. Wells) retrasmitido vía radio en Estados Unidos donde una gran parte de la población, a pesar de los avisos al comienzo del programa de su naturaleza ficticia, sintió como de verdad estaban siendo atacados por los marcianos causando un gran pánico entre la población.

Desde el punto de vista de la publicidad el “fake” es una herramienta más dentro de las diferentes acciones y estrategias que se pueden emprender para lograr los objetivos previamente marcados. Anuncios que reproducen diferentes situaciones de la historia, con ciertos cambios, también pueden entrar en la consideración de “fake”.

A donde quería llegar con este post es a la parte que más me interesa analizar en el que las redes sociales y la social media hacen de este efecto algo mucho más interesante de lo que cabría esperar, sobre todo debido a la velocidad de transmisión de datos.

Un “fake”, o mejor dicho, un buen “fake” puede ayudar a que personas u organizaciones que buscan tener una audiencia (que es como se conoce a tener muchos amigos y contactos) pueden hacerlo en tiempo record utilizando esta “técnica”.

Si uno es cuidadoso, espera su momento, sabe leer la situación y tiene ciertos conocimientos de retoque (fotográfico o de video) en muy poco tiempo puede lograr ser el lugar de peaje y de atención de miles de usuarios que en su afán de viralizar la información y dar un contenido de calidad (o de actualidad) en sus diferentes perfiles darán el empujón necesario al “fake”.

Un “fake” que no logra una masa crítica de “viralizaciones” o “comparticiones” en poco tiempo no llegará a buen puerto. Lo que paso ayer es historia es lo que vienen a decir los usuarios de las redes sociales y la social media. No interesa por lo que difícilmente será viralizado y compartido.

Ayer mismo ante la catástrofe del huracán Sandy en la costa de Estados Unidos fui testigo en tiempo real del poder del “fake” en las redes sociales, sobre todo cuando es mal utilizado.

La fotografía de la “Estatua de la Libertad” con un gran ojo de huracán sobre su cabeza (adjunto imagen del montaje) consiguió miles (por no decir millones) de viralizaciones (gente compartiendo la fotografía).

Para nada era un gran montaje, es más, incluso a mi personalmente me pareció bastante burdo. Pero el objetivo, si es que lo había, se cumplió.

En facebook rastreé la fuente y finalmente llegué a una página/perfil de un norteamericano (supuestamente el creador del “fake”) que contaba abiertamente su experiencia donde uno de sus contactos había hecho creer a los demás que el era el origen del “fake”.

En resumen, contaba como había sido  “avasallado” por los usuarios de facebook, con más de 9.000 peticiones de amistad, múltiples comentarios, etc. El hombre estaba asustado, tanto o más que esa chica que envío una invitación de celebración de cumpleaños y se le olvido hacer el evento “privado” y miles de personas acudieron a su fiesta (creo recordar en Holanda) con los consiguientes desórdenes y posterior carga policial.

Las empresas miden sus contactos como potenciales clientes, por lo que cuantos más contactos más clientes. Y conseguirlos en un plazo de tiempo muy pequeño es todo un éxito.

La verdad del “fake” es en realidad la verdad de que la mentira es a veces más atractiva y vende más que la verdad, aunque finalmente la verdad siempre nos demuestra que supera la mentira. Y solo con mencionar el ataque a las Torres Gemelas nos hará darnos cuenta de que lo que escribo es verdad.

Por finalizar mi esta vez largo post, diré que mi “fake” (yo le llamo representación artística) del huracán Sandy golpeando la Estatua de la Libertad no llego muy lejos (en mi post anterior lo podréis ver), y más bien he sido criticado por no mostrar un escenario más catastrofista de la situación.

Y esto me lleva a otra reflexión que otro día en otro post hablaré: “la belleza gráfica de las catástrofes”.

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